La Corriola

La ermita de Santa Bárbara es el escenario de la multitudinaria encuentro de todos los xiqutes y niñas del pueblo: allí se comen la Polea, una rosca de pan hecha con levadura especial, de forma redonda y acompañada de una longaniza roja tierna, la que simula el final de la cuerda de la campana que hacen repicar los más pequeños al llegar a la ermita. Una pasacalle amenizado con dulzaineros del grupo el Mal Passet sirve para recoger la gente y acompañarla hacia la ermita.

A medida que van llegando, pequeños y grandes se acercan a tocar la campana, lo que evidencia que, un año más, han cumplido con la tradición y han subido hasta el mítico paraje.

Despué de este acto, hay diferentes actuaciones de cuentacuentos, talleres, etc., para los más pequeños dentro del Paraje de Santa Bárbara.